27 de septiembre de 2019

Gabinetes decorados, proyectos en proceso sobre las mesas y acordes de ukelele dan la bienvenida al taller de arte del Hospital Estatal de Kerrville, el lugar más colorido de todo el recinto.

“Este taller promueve la colaboración y el empoderamiento”, explicó Jaimie Peterson, terapeuta artística. “Cuento con un equipo de trabajo increíble, que incluye a los departamentos de rehabilitación y mantenimiento y a nuestra musicoterapeuta, quien a veces da clases en el taller. Todos colaboramos para dar lo mejor a nuestros pacientes”.

Vista del taller de arte del Hospital Estatal de Kerrville

Peterson supo desde que estaba en la escuela secundaria que quería ayudar a la gente a procesar su pasado y mejorar su presente a través del arte. Después de recibirse como licenciada en Bellas Artes con especialidad en Pintura en el Instituto de Arte de Kansas City, recibió una maestría en Terapia del Arte del Instituto de Arte de Chicago.

Peterson ofrece sesiones individuales de terapia artística, pero la mayoría de los residentes acuden libremente dentro del horario de apertura del taller. Gracias a los suministros adquiridos con el fideicomiso para pacientes del hospital, los residentes pueden tomar fotos digitales, pintar con acrílico o acuarela, coser, trabajar con papel maché y modelar figuras de arcilla para ser cocidas en el horno.

Peterson también dirige clases de creación artística con diferentes materiales cada semana y organiza un círculo de costura los miércoles, para animar a la gente a sentarse en grupo y charlar.

“La instrucción en el taller también es importante”, dijo. “Los pacientes comparten consejos y se inspiran en el trabajode los demás. Esto ocurre con toda naturalidad. Y si alguien es especialmente bueno en un material o estilo, le pido que dirija un taller”.

Dirigir un taller o participar en las clases puede ser una experiencia transformadora para los residentes: al adquirir nuevas habilidades y descubrir sus capacidades, tienen más confianza en sí mismos y reducen sus niveles de ansiedad.

Jaimie Peterson, terapeuta artística, posa junto a bustos de papel maché de Vincent Van Gogh y Frida Kahlo creados por un talentoso artista plástico y residente del Hospital Estatal de Kerrville.

“Algunos pacientes entran y hojean una revista mientras observan a otras personas trabajar en sus proyectos”, dijo Peterson. “Más tarde empiezan a participar activamente en el taller y se dan cuenta de que pueden lograr más de lo que pensaban. Varios de ellos han llegado a decir: ‘¡No sabía que podía ser artista y maestro!’”.

Los artistas pueden poner a la venta sus productos en la tienda de regalos anexa al estudio, abierta a sus compañeros y al personal. También pueden mostrar sus obras a la comunidad participando en exposiciones a través del Peterson Regional Medical Center de Kerrville y la Semana de Concientización sobre la Salud Mental en San Antonio.

Tener acceso al arte es importante para los residentes durante su estancia, pero una vez que salen puede ser difícil seguir creando obras debido a la falta de recursos y de accesibilidad. Por esta razón, Peterson fundó una beca para artistas.

Cuando los residentes saben que pronto serán dados de alta, llenan una solicitud y tienen una entrevista con Peterson en la que cuentan cómo les ha ayudado su trabajo en el taller. A la fecha se han otorgado cuatro becas, en forma de suministros o tarjetas de regalo, del Consejo de Servicios de Voluntarios de Kerrville.

“Quiero que el progreso que han logrado aquí continúe”, dijo Peterson. “He tenido el honor de ver florecer a muchos artistas en este lugar”.

La terapia artística integra el enriquecimiento de la salud mental con el proceso creativo para dar lugar a un proceso terapéutico único. Los pacientes son motivados a expresarse para poder crecer cognitiva y emocionalmente.