13 de agosto de 2019

El Hospital Estatal de Terrell inauguró recientemente una unidad de atención especializada con 20 camas para los veteranos de Texas. Se trata de la primera unidad de este tipo en el estado.

El hospital, ubicado a unas 35 millas al este de Dallas, responde a la necesidad que existe en todo el estado de ofrecer servicios hospitalarios de salud mental a veteranos remitidos por el sistema penal.

La unidad se ha configurado teniendo en cuenta la seguridad y protección de los veteranos. El personal recibió capacitación sobre aspectos fundamentales del servicio militar, aunque muchos de los 51 empleados son también veteranos, contratados especialmente para la unidad.

“Vemos a mucha gente que ha sufrido experiencias traumáticas, y los veteranos suelen callarse muchas cosas”, expresó David Mills, psicólogo del hospital, que forma parte del Sistema de Atención Médica y Especializada de la Comisión de Salud y Servicios Humanos. “Saber que otros veteranos trabajan aquí les ayuda a abrirse más. Suelen sentir una confianza mutua con quienes han pasado por la misma situación que ellos”.

Robert Singletary es una de esas personas. Él es especialista en el apoyo entre pares. Militó en el ejército durante la Operación Desert Storm a principios de los años noventa y padeció trastornos de estrés postraumático y de abuso de sustancias. Con el tiempo, buscó ayuda profesional a través de los programas de recuperación ofrecidos por el Departamento de Asuntos de los Veteranos. 

Después de terminar su rehabilitación e incorporar a su rutina diaria un programa de recuperación de 12 pasos, Singletary afirma que comprende lo que la gente como él necesita para poder salir adelante. Su trabajo consiste en motivar y ayudar a los veteranos en el hospital de Terrell, valiéndose de sus propias experiencias, con el fin de que las personas con enfermedades mentales y trastornos por el abuso de sustancias puedan lograr la recuperación a largo plazo.

“La clave está en ganarse su confianza. Me relaciono con estos veteranos de forma muy tranquila y les ofrezco tres cosas: mi experiencia, fortaleza y esperanza”, dice Singletary. “Trato de relacionarme con ellos contándoles sobre experiencias similares que he tenido, para que me puedan comprender. Les cuento cómo me hice más fuerte al pasar por todo eso y les doy esperanza mientras trabajamos hacia su recuperación”.

Las terapias en grupo permiten que los veteranos se relacionen entre sí, y muchos programas se centran en la atención al trauma y las dificultades que podrían enfrentar al reintegrarse al mundo civil, señaló Mills.

Hasta ahora, la unidad ha sido todo un éxito.

“Los pacientes han comentado que se sienten mucho más seguros en esta unidad entre su propia gente”, dijo Mills. “Tienen muchas ganas de aprender y de retomar sus actividades. Expresan lo agradecidos que se sienten de poder trabajar con empleados que también estuvieron en el servicio militar”.