John Kammerdiener, residente del Centro Residencial Estatal de Denton, canta "Come Sail Away" de Styx en la competencia de cantantes solistas en el 42 Festival Anual de Música de los SSLC, el pasado 11 de octubre en Austin.

Javier Torres se volvió pronto una cara conocida para el público, al salir al escenario diez veces para compartir su talento. Ya fuera zapateando al ritmo de un baile folclórico, tocando el órgano eléctrico, interpretando el papel de Harry en una versión musical de la película "Cuando Harry Encontró a Sally" o cantando en lengua de señas, sus presentaciones cautivaron a todo el público.

Torres, un residente del Centro Residencial Estatal de San Angelo, participó en el 42o Festival Anual de Música de los SSLC, el pasado 11 de octubre en Austin. Residentes de los 13 centros residenciales estatales (SSLC) participaron en este evento de tres días, la culminación de sus esfuerzos de transformar bailables y accesorios en presentaciones inspiradoras.

"Estos festivales anuales de música son un gran complemento para muchos programas de los SSLC que ayudan a nuestros residentes a mejorar su calidad de vida, interdependencia, habilidad de relacionarse y sentido de comunidad; asimismo, aumentan sus habilidades cognitivas, sociales y de trabajar en equipo", expresó Paul Kraus, capellán y director musical del SSLC de Austin. "A veces les toma varios años para lograr sus objetivos".

El festival contó con casi 90 actuaciones. Algunas de ellas fueron de una sola persona, mientras que otras constaron de sofisticadas actuaciones en grupo que incluyeron decorados, elaboradas escenografías y apoyo de videos.

Todas las canciones del programa hicieron referencia a un modo de transporte para resaltar el tema del festival, "Crusin'" (Paseando).

Gina Dobberstein, terapeuta y directora musical del SSLC de San Antonio, aplaudió a los participantes desde los asientos de primera fila. Como organizadora del espectáculo, estaba muy contenta de ver el éxito de la presentación y el entusiasmo del público.

"Los residentes han estado hablando de esto todo el año", comentó Dobberstein. "Esto es mucho más que un concurso musical. Se trata de compartir con otros centros y pasarla bien conviviendo y conociendo a gente nueva. Es, más que nada, una oportunidad para que las personas se expresen, y la música es un medio poderoso para hacerlo".

El festival musical tuvo un profundo significado para Javier Torres, quien comentó que lo sintió como un evento familiar. Torres comentó que creció en el sistema de acogida y que nunca se había sentido parte de una familia, como lo hace ahora con los residentes del SSLC de San Angelo. A medida que iban bajando del escenario después de una presentación, Torres saludaba y felicitaba a sus compañeros.

"He aprendido a hacer tantas cosas porque siempre me esfuerzo al máximo", dijo Torres. "Quiero que la gente haga lo mismo. Que se supere yendo siempre hacia adelante. Si nos esforzamos y ponemos todo de nuestra parte, podemos lograr cualquier cosa".